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Del 17 de febrero al 4 de marzo tienes una excusa para dejarte caer por la Costa Azul francesa y vivir la explosión de alegría y color que ofrece Niza, con una de las fiestas carnavaleras más importantes de Europa. Su origen se remonta, por lo menos, al siglo XIII, según los documentos históricos hallados.

En todos los festejos hay un rey y un tema central. Este año, en honor a las Olimpiadas de Londres, se dedican al Rey del Deporte. Para él desfilarán espectaculares carrozas de cartón piedra trabajadas hasta el mínimo detalle, tanto de día, como de noche, durante todo el período de festejos. Las nocturnas constituyen todo un espectáculo de luz.

También son dignas de ver las batallas de flores, que desperdigan miles de pétalos por todo el público, las preparadas exhibiciones de las troupes de arte callejero y los grandes conciertos organizados especialmente para estas fechas.

Uno de los momentos más importantes es el de la quema del Rey, con el que finaliza la fiesta, tras una gran ostentación de fuegos artificiales.

Donde mejor podemos captar el ambiente es en el Promenade des Anglais, el paseo marítimo de Niza, donde se encuentran los principales edificios de la ciudad, como por ejemplo el hotel Negresco, símbolo del buen vivir de la Costa Azul, donde estuvieron alojadas personalidades como Hemingway o Picasso; el Palais de la Mediterránée, antiguo casino que conserva su original fachada art decó o el Museo de Bellas Artes, un palacete del XIX que perteneció a una princesa ucraniana, donde ahora se exponen las obras de Picasso, Braque, Monet o Renoir, entre otras. También es conveniente adentrarse en la naturaleza del Parc floral de Nice.

Otro recorrido se puede hacer siguiendo la Ciudad Vieja, para contemplar sus edificios del siglo XVII y XVIII, como el Palais Lascaris, mansión de estilo genovés; admirar el barroco de la Eglise du Gésu e ir de compras por le Cours Saléya, calle principal de restaurantes, bares y tiendas. Por las mañanas hay mercado de flores, frutas y verduras.

Poco a poco llegaremos al Parc de la Colline du Chateau, donde se construyó la primera ciudad y donde se ven los restos del chateau de la Tour, levantado sobre las ruinas griegas de Niza y el castillo de los duques de Saboya. Es recomendable disfrutar de su paseo arbolado, entre el que descubriremos una cascada. Las vistas de la costa desde allí son preciosas y justo debajo se encuentra Port Lympia, con sus lujosas mansiones.

Como curiosidad, no os perdáis la catedral ortodoxa rusa, aunque esté lejos del centro (avenue Nicolas II). Fue construida a imitación de la basílica moscovita de San Basilio por encargo de María Fedorovna, viuda de Alejandro II y es una belleza arquitectónica.

Para llegar hasta Niza, puedes volar con Ryanair Santiago-Madrid-Marsella y coger la línea de trenes TGV de trayecto directo a la ciudad (dos horas y media / 26 euros) o bien ir con Iberia A Coruña-Madrid-Niza. Vueling sale directamente desde A Coruña a la ciudad, pero sólo a partir del 30 de marzo, por si quieres visitarla, aunque no sea en Carnaval.

En cuanto al alojamiento, te recomendamos la red de bed & breakfast francesa. El hotel Meyerbeer Beach (15, rue Meyerbeer), situado cerca de la playa y con habitaciones equipadas incluso con cocina (120€ la doble) o el Auberge de Jeuness de Nice (route forestière du Mont Alban), un poco más alejado del centro, pero económico y bien cuidado  (25,80€ con desayuno incluido).

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