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Pocos planes me apetecen más que sentarme alrededor de una mesa con amigas. B., E. y yo nos conocemos desde que estuvieron de moda aquellos precedentes de los sofisticados charms actuales que eran los chinos de madera con cordoncillos de colores para colgar de la pulsera del reloj. También comprábamos la Super Pop de camino al cole y envidiábamos a Marta, a pesar de su cardiopatía, porque era la chica favorita de David de Hombres G.

Éramos unas crías, pero os puedo asegurar que cuando nos reunimos seguimos riendo como cuando llevábamos coletas. Hace unos días quedamos para comer, que es algo que se nos da estupendamente, casi tanto como soltar carcajadas. Y para probar un sitio nuevo quedamos en Pandelino, un local distinto y original en el número 7 de la coruñesa calle Rosalía de Castro.

Hace sólo cuatro meses que abrió, pero está teniendo mucho éxito y siempre que paso por delante lo veo lleno. Nosotras conseguimos una mesa redonda al fondo del amplio espacio, decorado en madera y tonos suaves, que hace que te sientas como en la casa de campo de una revista de decoración. Sencillo, muy acogedor y bonito.

Aunque era sábado, no optamos por el brunch que ofrecen el fin de semana, sino que cada una pidió un entrante y luego la sabrosísima pizza de tomates secos, rúcula y queso. Ésta junto al bocadillito de roast beef con mostaza a la miel se han convertido en mis favoritos.

¿Pero qué es una comida de amigas sin dulce? La nada más absoluta, la desolación. Vamos a ser sinceras, estábamos deseando caer en la tentación porque durante el desfile hacia nuestra mesa, de reojo, sin querer queriendo ya habíamos visto los pecaminosos postres que había en la vitrina.

Así que pedimos brownie con helado de vainilla, tarta de chocolate y rapsberry cheese cake. No, no sobró nada, por si os lo preguntáis. Y sí, la última tarta se ha convertido en una de mis obsesiones y a veces me sorprendo pensando en ella, pero no me avergüenzo de mí misma. Probadla y luego juzgadme.

La podéis llevar a casa, en porciones o entera, así que ya no tenéis excusa para pecar. De paso, podéis comprar alguno de los panes que están a la venta o encargar una cesta de algunos de los productos que encontraréis (mermeladas, aceites, vinagres, galletas, conservas, chocolates, etc.) En Navidad regalé dos y ¡éxito asegurado!

En breve, tendremos algo muy importante que celebrar, aunque ya comprobamos que en la mesa en la que pasamos tan buen rato hay espacio para carritos de bebé. D., lo sentimos, pero de momento sólo vas a poder mirar como tu mamá y sus amigas atentan contra la operación bikini.

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