Etiquetas

, ,

Queda inaugurado oficialmente nuestro laboratorio de opinión. ¿Y quién quiere estadísticas, fórmulas y concienzudos análisis científicos teniéndoos a vosotros? Hace unas semanas nos echamos unas risas con un artículo de The Telegraph, titulado “Veinte cosas que las mujeres odian del armario de los hombres”. Ver desfilar esas realidades inaceptables ante nuestros ojos nos encendió la bombilla y quisimos ver el artículo desde la perspectiva opuesta.

Estábamos decididas a saber qué cosas de los hombres gustan a las mujeres, así que nos pusimos manos a la obra y os pedimos opinión a través de correo electrónico. Las que finalmente respondisteis tenéis entre 25 y 36 años y la mayoría no os conocéis. Algunas estáis emparejadas o casadas y otras, solteras. Aún así, es sorprendente ver cómo coincidís (coincidimos) en las preferencias. ¿Os apetece conocerlas? ¡Vamos allá!

Los altos con espalda ancha ganan por goleada. Sentirse abrazada por un hombre así, definitivamente es nuestra perdición. Las manos y la sonrisa es lo siguiente que más repetimos. Las primeras deben de ser grandes, fuertes y cuidadas, y la segunda, bonita, cameladora y franca.

Preferimos por amplia mayoría el pelo corto, sin teñir, sólo dos os decantáis por una media melenita descuidada. Nos perdemos por una cara que luzca una barba de pocos días, pero coincidimos en que no es nada práctica para nosotras, porque efectivamente, “ya nos exfoliamos con cosméticos”. Así que la frase “recién afeitado, con la piel suave y que huela a aftershave” aparece en varios correos.

Todas, menos una, rechazamos la moda de la depilación masculina. Una de vosotras hace este conciso resumen: “los hombres tienen pelo en las axilas, piernas y pecho”. Y punto. Es obvio que nos gustan los chicos limpios, pero además tienen que parecerlo, transmitir sensación de frescor. Las lociones para después del afeitado y los perfumes son un regalo impagable para nuestro olfato y una forma de conquista muy eficaz. Algunas de las fragancias que habéis mencionado son: Issey Miyake for Men; Herrera for Men; Allure Homme, de Chanel; 7, de Loewe; L’Homme, de Yves Saint Laurent; Egoiste Platinum, de Chanel o Farenheit, de Dior.

Nos gustan los hombres que se cuidan, pero que en ningún caso los que usan más cremas y potingues que nosotras, pasando horas delante de un espejo para realizar peinados imposibles. Presumidos sí, metrosexuales no.

Practicar deporte los mantiene activos, definidos y atléticos, pero todas aborrecemos esos cuerpos súper musculados y desproporcionados con los que más de uno parece “un croissant con piernas”.

A la hora de vestir, hay infinidad de opciones: informal, sport, clásico, elegante… pero muchas incidimos en que si a un hombre no le sienta bien el traje, lo evite. La mayoría de las mortales estaríamos ridículas luciendo un vestido de bandas de Herve Leger, así que nos decidimos por otros estilismos y vamos muy monas. Los vaqueros, chinos, polos, camisetas, jerseys gruesos de cuello vuelto, jerseys de pico, bóxer y americanas están entre nuestras preferencias.

Pero, señores y señoras, existe una prenda que reina en el armario masculino. La prenda con mayúsculas. No es otra que la camisa blanca (¡oh, sí!, ahora mismo estoy escuchando suspiros femeninos). Chicos, por favor, abusad de ella, gastadla, mimadla, lucidla, brillad y ved cómo sonreímos al veros. Elegidla impecable, con cuerpo, impoluta y llevadla con gemelos o remangada. Prometido, el mundo se puede parar ante esta deliciosa visión. Y sí, creemos firmemente que la lumbrera que decidió cortarle las mangas a las camisas no tiene capacidad de reinserción en la sociedad, así que pueden encerrarla y tirar la llave.

Seguros de sí mismos, humildes, sencillos, inteligentes, luchadores y trabajadores son cualidades que admiramos en ellos. Creemos vital que cuiden a sus amistades y respeten a las nuestras. Queremos tener plena confianza y mantener una complicidad profunda que los haga perfectos compañeros de viaje.

Repasando vuestras reflexiones hay un verbo que se repite: proteger. Somos muchas las que esperamos que un hombre nos respalde, cuide, apoye y esté pendiente de nosotras. Saber que está ahí si lo necesitamos, pero no para complacer caprichos absurdos, ni darnos la razón en todo. Nos producen sarpullidos los que se dejan manejar.

Y aunque se nos ha repetido hasta la saciedad eso de que hombres y mujeres somos iguales, sabemos perfectamente que no es así. Como bien ha dicho una de vosotras, “la igualdad no significa que tengamos que levantar tanto peso como ellos […] y ninguno es superior al otro por su condición”. Por eso a muchas nos gustan ciertos modales, ¿antiguos?, puede, pero modales al fin y al cabo. Y eso tiene mucho que ver con la educación.

Suman un plus aquellos hombres que nos ceden el paso, sujetan la puerta, prestan su silla, te acompañan a casa y se aseguran de todo está bien, los que se ofrecen a cargar con una bolsa pesada o sacan su chaqueta para prestártela cuando hace frío. “Por favor, que no sean de los que tiritan”, ruega una de vosotras.

Triunfan los “manitas”, los que llegan del mercado cargados con frutas y verduras, los “cocinillas”, los que te invitan a cenar porque sí, los que te llevan de excursión sorpresa, los que permanecen en silencio y te lo dicen todo con una mirada, los que te deleitan con una conversación perfecta. Si su voz es grave y profunda, la nota es un 10.

Queremos sentirnos deseadas, queremos pasión, determinación y que atiendan nuestras necesidades. Queremos sentir atracción y dejarnos llevar. ¿Hay algo más atractivo que un buen amante?

A punto de finalizar este menú, ¿os apetece de postre un poco de imaginación? En nuestras fantasías, los más idealizados son George Clooney, campeón de campeones por abrumadora mayoría, por su carita en la saga de Ocean’s. Harrison Ford, vestido de Indiana, por conseguir rescatar siempre a la chica. Hugh Jackman, por ser un artista total y llevarse al público de calle en la presentación de los Oscar.

Antonio Banderas, por estar orgulloso de Melanie. Will Smith, por estar siempre más fresco que una lechuga. Aitor Ocio, por esa mandíbula. David Gandy, por querer que se estropee el GPS y perdernos contigo en una isla desierta. Clive Owen, por salvaje y primitivo. Cary Grant, por ser lo más elegante que ha pisado la Tierra. Gregory Peck, por ser un clásico que no pasa de moda. Vin Diesel, por hacernos disfrutar, sin más. Robert Redford, porque si montaras una peluquería la centralita no descansaría. Ralph Fiennes, porque desde que te conocimos la cavidad de nuestro cuello se llama Bósforo de Almasy. Clark Gable, por tus discusiones míticas con Scarlett… Y así podríamos seguir hasta el infinito y más allá.

Pero, ¿sabéis lo que de verdad nos gusta de los hombres y que hemos dicho absolutamente todas? ¡QUE NOS HAGAN REÍR! Definitivamente, la vida hay que tomársela con sentido del humor y eso es lo que pretendemos hacer desde aquí.

Gracias a toda la información que recibimos, habrá una segunda parte sobre este tema. Si queréis añadir más puntos de vista, por favor dejadnos un comentario o escribidnos a amareneblog@gmail.com

Chicos, en breve os dedicaremos toda nuestra atención. Así que si queréis, podéis empezar a enviar vuestras opiniones sobre las mujeres a amareneblog@gmail.com

¡Gracias a todos por participar y colaborar! ¡Sois increíbles!

Anuncios