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Pues sí, señores, las amarene estuvieron en una “fiesta de belleza”. Esto, para los que no lo sepan, es una exhibición de productos de maquillaje de una marca, en tu propia casa, acompañada por las amigas que quieras invitar. Hasta allí acude una consultora de la firma para dejarte probar una selección de muestras y, además, te enseña cómo usar el producto para conseguir los mejores resultados posibles. ¡Vamos, que te dejan divina!

La verdad es que yo no me considero una adicta al maquillaje, por cuestiones de pereza y porque me encanta llevar limpia la piel, que respire y no tener la sensación de que algo está obstruyendo los poros, pero sí me gusta cuidarme.

Así que, un día, mi hermano me dijo que una de sus amigas organizaba este tipo de eventos para  Mary Kay y tuve curiosidad, se lo comenté a la otra amarena y a mi madre y todas decidimos probarlo.

Mary Kay es una marca de maquillaje de EEUU, de venta a domicilio, que nació en 1963 y tiene mucho éxito, sobre todo en América. La usan muchos maquilladores profesionales y por precio, diría que son productos de gama media y tienen calidad media-alta. En este momento, están entrando en el mercado español y Emma Otero es una de las consultoras independientes en A Coruña.

Cuando vino, para empezar, nos hizo una pequeña presentación y centró el tema de ese encuentro en los cuidados básicos de la piel. Además, nos dio un cuestionario para saber qué tipo de piel teníamos y qué productos usábamos habitualmente. También nos preparó bandejitas individuales con varias muestras, pincel para labios y cepillo para rímel higienizados, nos dio a cada una un espejito y colocó pequeños cuencos con agua y toallitas para lavarnos las manos.

Acto seguido, con su simpatía y dulzura habitual, Emma nos indicó que lo primero que íbamos a probar sería la crema limpiadora 3 en 1, para limpiar, exfoliar y tonificar. Para ello nos mandó coger un poco con la yema del dedo y ponerlo en cinco puntos: frente, nariz, barbilla y mejillas. Después, nos dijo que lo extendiéramos en movimientos circulares hasta cubrir el rostro. En seguida noté los pequeños granitos que suelen llevar las exfoliantes y una sensación de frescor que me gustó mucho y que perduró al retirar el producto con la toallita. También percibí que no olía a nada, es decir, que no llevaba perfume, algo que valoré.

Yo soy morena, tengo 30 años y mi piel es blanquita y sensible, mixta en cuanto a grasa. Por otro lado, en ocasiones tengo acné de tipo hormonal. Así que una vez a la semana (si tienes la piel muy grasa, mejor dos veces), para sanear la piel, uso un exfoliante suave Sebo Specific Ultra Pureza Yves Rocher y la hidrato de vez en cuando con la crema Triple acción normal-grasa de Deliplus (Mercadona), pero el 3 en 1 de Mary Kay, que simplifica los pasos, me ha convencido.

De la misma forma y siguiendo las indicaciones de Emma, probamos el sérum, fluido y fresquito. Aunque yo no lo uso, reconozco que estaba bien.

Uno muy bueno de gama alta es el de Lancôme y Estée Lauder. Más barato y de venta en farmacias, el de Avène, que además no suele usar parabenos.

Precisamente, de esta última marca, especializada en pieles sensibles, tengo el corrector de rojeces y también conocemos la hidratante para pieles secas, que funciona fenomenal. Otra opción que da buenos resultados son los productos de Biotherm.

En cuanto a cosmética natural, nos gusta Logona, Lavera (estas dos son marcas alemanas), la española Alqvimia, Kiehl’s y la reciente Caudalie (cosmética hecha a base de uvas), de las que os hablaremos de forma más profunda más adelante. También son interesantes las marcas exclusivas que ofrece Beautycube, tanto naturales como de las otras.

Volviendo al salón tras este paréntesis, para las tres que estábamos allí era muy importante que la hidratante fuera absorbida fácilmente por el rostro, dejándolo equilibrado y no pegajoso. En mi caso sí que fue así con la crema neutra Mary Kay (pieles normales y mixtas), pero tanto mi madre, de piel seca, como mi compañera, de piel grasa, necesitaban otro producto más específico, así que Emma se ofreció a traerlo para ellas la próxima vez que la llamáramos.

Después probamos la crema para el contorno de ojos, que a las tres nos resultó agradable. La repartimos con golpecitos muy suaves con el dedo de la belleza, el anular, porque, según nos explicó Emma, es el que menos fuerza tiene de la mano y el que resulta menos agresivo para esa zona tan delicada.

Y llegamos a la prebase de maquillaje. Esta última, para mí, fue todo un descubrimiento. Era la primera vez que la usaba y la sensación era espectacular, deja la piel supersuave y crea como una capa protectora que uniformiza su relieve, minimizando los poros; con lo que se suavizan las cicatrices o los surcos de las arrugas y aguanta más el maquillaje.

Amaramarena ya conocía el efecto de este tipo de cosméticos y le preguntó a Emma si no eran perjudiciales por el hecho de que lleven siliconas, al igual que los sérums. Al parecer, se conocían casos de personas que los habían usado y se les había cuarteado la piel, porque tapaban demasiado los poros. Emma nos explicó que eso era verdad, pero que el producto de Mary Kay ya había sido creado específicamente para que mantuviera la respiración natural que necesitan los poros y que estaba probado en pieles sensibles.

A mí me fue muy bien, incluso después de desmaquillarme, me dejó la cara bastante suave. Mi madre la notó más seca y mi compañera la seguía percibiendo grasa.

A continuación nos pusimos una mascarilla para labios, hecha de ingredientes naturales, que los exfoliaba suavemente, dejándolos muy bonitos e hidratados, con su color natural.

De ahí pasamos a usar una base fluida mate, también la había luminosa, con cierto tono dorado, pero como las tres somos de piel clara, nos decantamos por la primera en un tono beis. Yo uso habitualmente Double Wear Light de Estée Lauder y estoy contentísima porque se funde con tu tono de piel a la perfección y se extiende fenomenal, pero admito que la de Mary Kay llega a su altura y es más barata.

Mi madre tiene la BB Cream de Garnier y también le gustó esta base. A Amaramarena le aguantó en un principio bien, pero horas más tarde tenía la tez grasa.

Sobre ello y entre risas, como en toda la sesión, aplicamos polvos sueltos, colorete, máscara de pestañas, iluminador (haciendo cinco puntos con el pincel sobre el hueso del pómulo que está bajo los ojos), delineadores, pintalabios cremosos y gloss en varios colores, más un bálsamo labial. Todo bastante bien. Sí que destacaría las barras de labios, porque a mí me encantan las de Clinique, hidratantes y con brillo, y estas conseguían el mismo efecto.

En resumen, al final, estábamos fantásticas y estupendas en sólo una hora, muy naturales y nos lo habíamos pasado en grande. El mérito, desde luego, era de Emma, que hizo que nos sintiéramos muy bien con ella. Tanto, que en seguida le dijimos que teníamos que quedar para hacerle unos pedidos y repetirlo.

“Encantada”, dijo ella, “Cuando queráis. La próxima clase sería la de maquillaje de ojos”. Y se nos iluminó la mirada a las tres, porque siempre habíamos querido aprender a manejar con soltura el eyeliner.

Bromas aparte, recomiendo la experiencia porque, además de ser gratuita, es muy divertida. Por otra parte, una de las ventajas que tiene Mary Kay es que te permiten devolver los productos si después de probarlos no te convencen o no generan en ti el efecto esperado. En ese aspecto, la consultora tiene la obligación de guiarte y buscar el mejor tratamiento para tu tipo de piel, según tus características y tu evolución con el producto. Además, no te obligan a comprar nada, te dejan el catálogo y tú contactas con ellos si estás interesada. Una muestra de que confían en la calidad de lo que venden.

Por otro lado, si eres chico también puedes asistir porque tienen productos específicos para hombres que, por cierto, cada vez se cuidan más.

Piénsatelo. De momento, nosotras ya te prometemos que habrá continuación a este capítulo.

Si quieres solicitar tu sesión Mary Kay en A Coruña o entorno, puedes contactar con la consultora independiente de la firma, Emma Otero, en el teléfono: 600319506