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A las dos amarene nos encanta la ópera. Esperamos durante meses, impacientemente, a que comience el festival en A Coruña. Nos llamamos cuando se publica en la prensa el programa de obras que serán interpretadas y decidimos con cuidado qué entrada compraremos, porque nos podríamos arruinar si fuésemos a todas las representaciones (la entrada más barata cuesta 18€), pero ir a una, por lo menos, es un lujo del que no nos privamos.

Este año tenemos las entradas para “Madama Butterfly”, del compositor italiano Giacomo Puccini. Hace meses que están agotadas y mañana, a las 20:00 horas, será la última función.

¿De dónde viene esta pasión? Bueno, la verdad es que ninguna de nosotras tiene grandes conocimientos en música, pero sí tenemos sensibilidad y es lo bueno del arte, que llega a todo el mundo mientras sepas mirar con el corazón.


Esa misma habilidad es la que comparten Jorge Veiga y David González. Con 21 años, ambos estudian Ingeniería Informática, pero el canto lírico ocupa una parte importante en sus vidas. Jorge está comenzando a conocer y controlar su voz, mientras que David ya ha actuado en público en varias ocasiones. Ellos mismos, nos explican cómo fue su incursión en este mundo y nos guiarán un poco a través de él.

¿Cómo empezasteis a interesaros por el canto lírico?

Jorge: Hace un par de años, escuchando otros tipos de música en el que participaban cantantes líricos.

David: La verdad es que vino un poco por sorpresa. Unos amigos, en el instituto, me estuvieron insistiendo para que entrara en un coro en el que ellos estaban metidos, y de tanto insistir hice la prueba y me aceptaron. Lo hice por probar, pero poco a poco me fue gustando.

¿Qué sientes con él, qué te da, qué te aporta?

Jorge: Me gustan los cantantes con entrenamiento lírico porque dominan mejor la voz, amoldándola según la expresividad que quieran conseguir.

David: Pues lo mismo que alguien puede sentir cuando lee un libro o cuando ve una película, te abstrae un poco del mundo y te hace volar.

¿Es difícil iniciarse en él? ¿A qué edad debería empezar la formación un cantante y cuántos años se necesitan para completarla?

Jorge: Creo que varía mucho según la persona y sus cualidades innatas, lo mejor es empezar de joven, pero todo depende del interés que muestre. Verlo como una obligación puede ser contraproducente. El conservatorio es un buen medio para formarte profesionalmente.

David: Sí, no es difícil, basta con un poco de interés. Toda edad es buena para iniciarse. Tienes conservatorios, escuelas de música…

¿Es un mundo competitivo o esto es un tópico?

Jorge: En parte creo que es cierto. Yo ya tengo visto peleas de divas, aunque todo llevado con mucha clase (risas).

David: Eso depende del tipo de personas que te encuentres, hay de todo.

Escena de “La Flauta Mágica”, de Mozart. “Papageno y Papagena”, con la mezzosoprano Cecilia Bartoli.

¿Cuáles son las características que definen la voz de un cantante de este tipo, para la gente que no lo sepa?

Jorge: Bueno, yo no soy muy entendido, sé que cada voz tiene un timbre y un color, que dependiendo del entrenamiento que reciba el cantante puede ir evolucionando.

David: Por ejemplo, el timbre es el color característico que tiene la voz, cada uno tiene un timbre diferente; la potencia vocal es la cantidad de sonido que un cantante es capaz de emitir; la extensión es el rango de notas que es capaz de emitir un cantante, desde la más grave a la más aguda, etc.

¿Cómo definirías tu voz?

Jorge: Yo siempre he creído que tengo una voz fea y ronca, me gustaría aprender a colocarla mejor.

David: En un clasificación básica, barítono.

El barítono, Leo Nucci, interpreta “Vendetta” en “Rigoletto”, de Verdi.

¿Hasta dónde crees que podrás llegar con ella, en cuanto a desarrollo vocal y profesionalmente?

Jorge: Siempre me ha gustado cantar y me gustaría llegar a controlarla y aprovecharla lo máximo que pueda. Dedicarme a ello profesionalmente… por ahora eso me queda muy grande, me lo tomo como un hobby más. No sé si tendría las capacidades y disciplina necesaria.

David: Todo depende de la orientación, el interés, el trabajo y las capacidades de cada uno.

Si tuvieras que definir la ópera, ¿cómo la expondrías a alguien que no sepa nada del tema?

Jorge: La ópera aúna elementos de muchos ámbitos: música, teatro, literatura, danza… Cada obra tiene varias maneras de disfrutarla, pero al final se trata de una vía de expresar cómo somos los humanos y tratar de entendernos mejor.

David: Yo diría que es un género de música teatral en el que una acción escénica es armonizada, cantada y tiene acompañamiento instrumental.

¿Qué tipos de ópera hay y cuál te gusta más?

Jorge: Depende del período y de la región de la que proceda, así como el contexto cultural (ópera romántica, verista, etc.) A mí me gusta la ópera bastante contemporánea, de finales del XIX y principios del XX. Generalmente también me gusta más la italiana, sobre todo Puccini.

David: Hay un montón de tipos de ópera: barroca, buffa, seria del clasicismo, romántica, verista

“Turandot”, de Puccini, con el tenor Placido Domingo.

¿Es necesario tener unos conocimientos previos sobre música para apreciarla?

Jorge: Yo no los tengo y me gusta, y conozco a más gente que le gusta y no sabe ni papa.

David: No es necesario.

Cuando hablamos de ópera, mucha gente asocia este género con algo aburrido y elitista, ¿tienen razón?

Jorge: Depende de cómo se enfoque y del interés de cada uno, aunque en general actualmente está bastante estereotipada. Hay que saber ver lo que hay detrás.

David: Todo depende del estilo que le pueda gustar a cada uno. No todo es igual.

Muchas de las obras son en idiomas extranjeros, como el alemán, el italiano, el inglés… ¿Supone esto un problema para el espectador? Que no pueda llegar a entender lo que ocurre en la escena.

Jorge: Claro, seguir una ópera en alemán siempre es más difícil, además están las diferencias culturales, diferencias en el carácter de los personajes, etc.

David: Quizás para alguna gente sea un impedimento, pero suele haber una pantalla en la sala que va traduciendo el libretto en tiempo real.

La ópera en película Madama Butterfly, de Puccini, en el dúo de “Vogliatemi bene”.

¿En qué aspectos tendría que fijarse una persona que acude por primera vez a una representación como la que estrenan esta semana en el Festival de la Ópera de A Coruña, Madama Butterfly, para disfrutarla en plenitud, según tus vivencias? (escenografía, danza, canto, orquesta, decorados…)

Jorge: Pues no lo sé, para mí es la primera vez que voy a asistir a una ópera representada, pero intuyo que lo importante es dejarse llevar e intentar disfrutar el conjunto de todos los elementos.

David: La ópera es un conjunto de todas esas cosas, todas pensadas para introducir al espectador lo máximo posible en el espectáculo,  para disfrutarla sólo hay que sentarse en la butaca y tus sentidos empezarán a funcionar.

¿Podrías describirnos algunas de las escenas que más te han impactado de las óperas que hayas visto o alguna pieza en especial que te guste?

Jorge: Mi escena favorita es el final del primer acto de “Turandot”, en el que los personajes comienzan a dialogar entre ellos, poco a poco el coro y la orquesta suben su intensidad y el ritmo va aumentando, hasta que la tensión estalla, Calaf hace sonar el gong y aparece Turandot, cayendo el telón. Es un pasaje muy explosivo.

También me gusta el final de “Tristán e Isolda“, un poco por lo mismo, ella comienza a cantar y la melodía y la orquesta van progresando hasta que… ¡PUM! ella es trasladada a otra dimensión.

David: Normalmente los finales de las óperas de Verdi o Puccini normalmente no dejan indiferente a nadie por su gran carga emotiva.

El bajo, Nicolai Ghiaurov, interpreta a Don Basilio en “El barbero de Sevilla”, de Rossini.

¿Qué cantantes de ópera admiras y por qué?

Jorge: Me gustan las voces masculinas oscuras, como Nicolai Ghiaurov o Jonas Kaufmann, que tengan expresividad tanto dramática como emotiva. Voces femeninas, me gustan Kiri Te Kanawa y Teresa Berganza, por ejemplo, que son voces más claras pero que saben llegar a lo que quieren de una manera natural.

David: Entre mis favoritos están algunos como Bryn Terfel, Dolora Zajick, Cecilia Bartoli, Desirée Rancatore, Enrico Caruso, Celso Albelo, aunque siempre me llamo la atención Leo Nucci.

Para alguien que se inicie en la ópera como público, ¿qué le recomendarías ver o escuchar para que se enganche?

Jorge: La ópera de iniciación por excelencia creo que es “Carmen”, luego puede continuar por óperas italianas como “La Traviata, “La Bohème”, “Norma”… y poco a poco ir hacia óperas más clásicas como las de Mozart, alguna francesa como “Les Contes d’Hoffmann”, óperas veristas como “Cavalleria Rusticana”… También hay alguna interesante más contemporánea: “Porgy y Bess” o la versión operística de “West Side Story”. Es cuestión de ir poco a poco, escuchar a Wagner de sopetón no tiene por qué darte ganas de invadir Polonia, pero sí de tirarte por la ventana (risas).

David: Alguna de las óperas de Mozart, como por ejemplo, “Las bodas de Fígaro”.

El barítono, Bryn Terfel, en “Las bodas de Fígaro”, “Non piu andrai”

Qué nos dices… ¿Te lo vas a perder?

Próxima actuación del porgrama del Festival de la Ópera de A Coruña:

– 5 de octubre: Gala lírica. Mezzosoprano Elina Garança.