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El nacimiento de Venus-Sandro Botticelli

El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, 1483-1484

En la mitología clásica eran cuatro los vientos que soplaban desde los puntos cardinales. El  que provenía del oeste, Céfiro, anunciaba la primavera.
Hace dos días que entramos en la nueva estación, que en A Coruña vino acompañada de una alerta naranja por viento en la costa.
Parece ser que se multiplican las cefaleas con los cambios bruscos de meteorología y también que en las ciudades donde arrecia el viento la gente es más propensa a la locura.


Me duele la cabeza desde hace un día y medio. Paso las horas mareada, esperando a que a Céfiro se le acaben sus 15 minutos de fama.
Mi signo astrológico pertenece al elemento aire y mi planeta regente es Mercurio. Según esto, soy una persona en la que predomina lo racional sobre las emociones, mutable y que me aburro pronto de lo que no me aporta nada. Estoy en constante aprendizaje y necesito que estimulen mi intelecto porque si no pierdo el interés.La primavera - Sandro Botticelli

La primavera, Sandro Botticelli, 1477-1478

A pesar de todo lo racional que soy, no ha sido hasta hace muy poco cuando me he dado cuenta de que hay gente que cree que puedo soportarlo todo y que nada me afecta. Quiero pensar que es porque apenas muestro mis sentimientos a la mínima oportunidad. No siento esa necesidad porque prefiero hacerlo de forma íntima. No soy una mosquita muerta, no quiero que me traten como si fuera un huevo que se va a romper, ni busco mimos y atenciones constantes. Sé que ese tipo de mujer tiene mucho terreno ganado en muchos campos de la vida, pero no gracias, no va conmigo esa forma de actuar. Nunca mejor dicho.
A los géminis nos vinculan con profesiones en las que priman la comunicación y la creación, pero nada he leído acerca de que nos guste ejercer la medicina y mucho menos la especialidad de psiquiatría. Me gusta que me pidan consejo y tengo mi consultorio abierto las 24 horas a través del teléfono, correo electrónico y quedadas hasta la madrugada ante copas de vino. Yo también pido cita para que me aconsejen. Es muy sano y recomendable. Te abres a otros puntos de vista.La primavera - Giuseppe Arcimboldo

La primavera, Giuseppe Arcimboldo, 1573

Pero hay otra gente. La clase de personas que creen que tu obligación es estar siempre disponible. Para las que siempre tienes un . Ésas a las que siempre has apoyado sin pedir nada a cambio. Son las mismas que creen que nada te afecta. Sobrepasan el límite de confianza que les das y se creen con derecho a decirte lo que se les pasa por la cabeza, pero son incapaces de pedir perdón o simplemente preguntar si te ocurre algo por miedo a escuchar lo que no les gusta, aunque  sea la verdad. De cara a la galería despiertan admiración, pero tú, que las conoces, sabes que en su interior sufren y no expresan lo que sienten, ni lo que se les pasa por la cabeza sobre aspectos importantes de sus vidas, ni siquiera en la intimidad.
Hace tiempo, no mucho, podía sentir compasión por ellas e intentar esforzarme por entenderlas. Ahora ya no. Todo cansa. Sobre todo cuando ves que el papel que interpretan tiene los días contados. Y empiezas a verlas como a Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane? En el ocaso de una carrera que nunca debieron de emprender.
Supongo que todavía están a tiempo de borrar todo ese maquillaje de teatro de sus rostros, hablar sinceramente y reírse con y no de los demás.Céfiro y Flora - Aldolphe-Alphonse Bouguereau

Céfiro y Flora, William-Adolphe Bouguereau, 1875

Hay una chica, a la que no conozco personalmente (espero hacerlo pronto), con la que tengo mucha afinidad. Es inteligente, creativa, fuerte, sensible y muy, muy directa. Me gusta porque dice lo que piensa. Yo también digo lo que pienso. Y eso no suele ser muy popular. Hace dos noches me recomendó la práctica del “yoísmo” (y que jodan a los demás) porque aunque tropecemos muchas veces con la misma piedra, llegará un momento en que ni siquiera la veremos cuando pasemos a su lado.
Ayer recogió para sus lectores una cita esclarecedora: “las personas que quieran entrar en tu vida, que entren. Las que quieran salir, que salgan. Pero que no se queden en la puerta, que no dejan pasar a los que quieren entrar”.
Así que a pesar de todo, gracias Céfiro por llegar del oeste tan revolucionado y con tanto ímpetu, por traernos la primavera, por dejarme este dolor de cabeza reflexivo y por ventilar mis pensamientos y mis locuras.

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