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Moda vintagePhoebe Swift tiene razón, detrás de una pieza de ropa vieja hay siempre una historia, un momento especial en un lugar concreto, por eso no soy capaz de tirar ciertas cosas. Aunque ya no pueda ponérmelas porque mi cuerpo ha cambiado, son como una prueba física de un recuerdo. Cuando pasan los años, todo parece haber sido un sueño y el volver a tocar cierto vestido o acariciar el punto de un jersey, me conecta con esa realidad que sí sucedió. A pesar de que ahora está muy lejos, siempre vuelve a mí atrapada en un tejido.

Por esa misma razón, Phoebe dejó su trabajo en Sotheby’s para montar una pequeña tienda vintage en una calle de Londres. No era gran cosa, pero todas las prendas estaban elegidas, arregladas e incluso “modernizadas” con mucho cariño.

A menudo contactaba con EEUU o viajaba a Francia en busca de tesoros en los mercadillos de antigüedades. La historia de la moda le apasionaba, de hecho, esa era su ocupación en la empresa de subastas: localizar y comprar prendas de grandes diseñadores para venderlas como obras de arte.

Nadie mejor que ella sabía explicar cómo se había confeccionado un traje, cuántas horas había llevado, cuál era el sello de su creador y a qué tipo de figura le quedaría mejor, pero es que además era muy buena imaginando cómo sería la vida de las mujeres que lo habían vestido y cuando entrabas en su tienda, tuvieras o no dinero para adquirirlo, siempre te dejaba probarlo para que pudieras disfrutar durante unos minutos de él y de su historia.

Ella decía que algunas prendas vintage parecían estar hechas para una mujer en concreto y así lo veía en cada persona que entraba en su tienda. Aunque la mayor causante de esa “magia”, era ella misma y su forma de ver la vida.

Precisamente, esa peculiaridad acabó poniéndola a prueba cuando acudió a casa de una anciana para comprar algunos conjuntos antiguos, abandonados en un armario.

Una pasión vintage“Una pasión vintage” es un libro de los que yo llamo rápidos, son muy sencillos, no tardas nada en leerlos, pero a diferencia de otros, este no pierde calidad. Es diferente.

Por un lado esta esa sensibilidad con la que describe el diseño de la ropa, parándose en todos los detalles.

De una forma muy natural, sin resultar para nada pesado, despliega un vocabulario muy rico sobre tipos de costura, tejidos y estilos, otorgando su valor a lo hecho a mano.

Por otro, habla de la amistad y de las relaciones entre mujeres de diversas edades, que cruzarán sus historias con las de Phoebe en una sintonía muy especial.

La ternura, el amor, la belleza interior, el respeto, la capacidad de perdonarnos a nosotros mismos y la valentía de luchar por aquello que queremos. Todo eso encontré en este libro.

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