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Born to run_Bruce Springsteen

El miércoles por la mañana me puse mi cazadora de cuero y mis imitaciones de Converse, cogí las gafas de sol y arranqué mi coche dispuesta a pisar el acelerador en cuanto tuviese la posibilidad. Israel  me estaba esperando en la esquina:

– Qué, ¿estás preparado?

– Jejeje. Dalle!!

Cuando ya estaba en la carretera, le confesé que había algo que no le había dicho. Su mirada se clavó en el horizonte con una ligera gota de sudor en la frente.

– Sorpréndeme.

– Que… Mmm… Los conciertos de Bruce duran cuatro horas.

– Estás de coña… –me dijo girando levemente su rostro con la ceja levantada.

– No… Es que tiene discografía para parar un tren.

– Dioooss… Bueno… Imos aló -pronunció sacando pecho.

Israel no es de conciertos, en primer lugar porque no soporta las grandes aglomeraciones de gente y en segundo, porque es un chico más de canciones sueltas que de discos. Una misma voz puede llegar a aburrirle, pero una de las cosas que más me gusta de él es que es capaz de todo por hacerme feliz.

– Non tes a Bruce posto?

– Pensé que como el concierto ya dura cuatro horas igual te saturaba si lo ponía en el coche –le respondí.

– Non!, pono. Así vanme soando as cancións –me animó.

– Ya verás, te va a gustar. Los conciertos de él y la E Street Band son puro espectáculo, son como los Rolling Stones. Aunque no te sepas las canciones, es un placer verlos tocar. Llevan muchísimos años en el escenario y aún siguen disfrutando, pese a que se saben los discos de memoria. Bruce es pasión pura.

– E cal foi o primeiro?

Greetings from Asbury Park N.J._Bruce Springsteen

– Bueno, antes de “Born to run”, el disco que lo dio a conocer, había sacado dos más: “Greetings from Asbury Park, N.J.” y “The wild”. Con ellos se había hecho kilómetros y kilómetros de carreteras entre bares y pequeños auditorios. Se lo curró, pero aún así las ventas no fueron suficientes para su discográfica, CBS, que lo había contratado esperando que fuera “el nuevo Dylan”. La de Bruce y la E Street Band no fue una historia fácil.

– E que fixeron?

– Pues que la CBS despidió a los responsables del fichaje de Bruce y hubo trifulcas entre el grupo y los managers, los hermanos Appel. De hecho, varios miembros de la banda se fueron y Mike Appel tuvo que publicar un anuncio en el periódico en busca de sustitutos. Así entraron el pianista Roy Bittan y el batería, Max Weinberg, a los que vas a ver hoy. Junto a ellos estaba el saxofonista Clarence Clemons, “Big man” y ministro del soul -que murió hace poco, en 2011-, Garry Tallent en el bajo y Danny Federici  en los teclados -este también falleció en 2008-, Charles Giordano ocupó su puesto. Stevie Van Zandt, el viejo amigo de Bruce y guitarrista, entró en el 75 y dejó el grupo temporalmente en 1985, Nils Logfren lo sustituyó, y cuando Van Zandt volvió, se quedó igual. Más adelante se incorporó la mujer de Bruce, Patti Scialfa, ocupándose de la guitarra acústica y los coros y la violinista Soozie Tyrell, que es amiga de ella y fueron compañeras en el grupo Trickster, antes de entrar en la E Street Band.

– Anda! Toca coa súa muller entón? -preguntó sorprendido.

– En principio no lo era. Bruce se casó en el 85 con la modelo Jullianne Phillips, pero no cuajaron. Venían de mundos diferentes. Yo a él no lo veo en un desfile de moda, desde luego. Sin embargo, Patty era rockera y aunque entró como la chica del coro, tenía una carrera musical detrás. Primero fueron compañeros, pero después… ¡surgió el amor! -dije con florituras- Bailan juntos a veces, en el escenario.

Bruce Springsteen y Patti Scialfa

– E sempre estivo coa mesma banda?

– Sí, siempre conservó a su equipo, era muy muy muy exigente, pero también fiel y para remarcar que esto era un trabajo y no una diversión, pagaba a los músicos al final de cada semana, como suelen hacer en EEUU, de ahí el apodo del “boss”, que significa jefe en inglés. Antes no soportaba que lo llamaran así, pero ahora ya le ha quedado el mote como uno de los grandes de la música.

– Pero volvendo ao tema. Entón como arranxou a situación co seu primer disco?

– ¡Ah, sí! Estábamos con la formación de la banda, pero sin ventas. Bueno, pues, pese a la presión, Bruce decidió concentrar toda su fuerza en sus canciones. Tenía que crear algo grande. Entonces, un día, después de horas de escuchar los vinilos de Roy Orbinson, Elvis Presley, The Beach Boys… , de repente apareció en su cabeza la frase “nacido para correr” y todo empezó a encajar. Con ella desarrolló una declaración de intenciones convertida en música. Más o menos viene a decir que él es dueño de su propio destino y no está dispuesto a renunciar a sus sueños. Si tiene que ir a buscarlos, lo hará.

– Chan-chán! Chan-chán! -corea con sorpresa.

– Sí, es dinamita. Tiene muchísima fuerza y cada vez que la oigo, se me acelera todo. Ya sólo por esa canción lo adoro, pero es que con ella hizo “She’s the one”, “Thunder road” y “Jungleland”, que son muy buenas también -comenté mientras subía el volumen en las curvas de Mondoñedo.

– E entón? Que foi?

– Pues como necesitaba algo nuevo y rápido las fue estrenando en directo y probó sus efectos sobre el público, pero antes las machacó horas y horas y creó varias versiones. Bruce es súper perfeccionista. Sin embargo, gracias a eso se convirtió en representante de la generación de los 70: jóvenes intrépidos, dispuestos a comerse el mundo, imparables…

– E como reaccionou o público?

– Pues mira, ahí se lo vamos a agradecer a Mike Appel, el manager, porque no quiso esperar a que tuvieran un álbum completo y distribuyó “Born to run” a varios DJs de confianza en diversas emisoras, sin permiso de la CBS. Y la gente empezó a llamar a las cadenas preguntando dónde podían comprar el disco, así que la CBS no pudo despedir al grupo.

– Mira ti.

– Eso sí, había que hacer el disco rápido y eso no iba con Bruce, que mimaba cada sonido.

– Pffff!! -resopló Israel.

– Sí, las sesiones de grabación fueron interminables entre pruebas y revisiones. En ellas, Steve Van Zandt, que pasaría a ser su guitarrista, incluyó la trompeta y el saxo en “Tenth Avenue Freeze-Out”, que es algo muy característico de sus canciones. Esta es del primer primer disco y es muy chula también. Seguro que la toca hoy.

– Pero o conseguiron?

– Sí, hubo una sesión de grabación de 72 horas, pero sacaron el disco en agosto del 75 y se vendieron muchísimas copias y subieron a los primeros puestos de las listas americanas. Además, la CBS les organizó varios conciertos en Nueva York y las entradas se agotaron.

Bruce Springsteen_Time

– Bueno, muller, alégrome.

– La música era buena, pero lo mejor era Bruce. Su puesta en escena era genial: saltaba por las mesas, jugaba con el público, lo engañaba, se subía al piano… Le gustaba romper la distancia entre el cantante y los asistentes y aún lo hace ahora con las mismas ganas. Eso es impagable. Es que te olvidas de todo cuando está en el escenario, coreaban “All night” en “Spirit in the night”, se sentían poderosos con “Saint in the city”, pedían el regreso de Kitty en “Kitty’s back” y se volvían locos con “Rosalita”. Son canciones de sus primeros discos que también se incluyeron en su repertorio, pero es que además también tenía un hueco para reinterpretar sus piezas favoritas de los 50 y 60, a su manera. Su espectáculo era un paseo de gala por el rock.

– Que guay

– Sí, el problema llegó en su gira europea, en unos meses salía rumbo a Londres, Estocolmo y Amsterdam. Bruce estaba acostumbrado a las salas pequeñas y no quería conciertos en pabellones de deportes, porque la calidad del sonido era peor, pero su manager los programó sin preguntarle. Tuvo que anularlos y tampoco le gustó la campaña promocional. Habían puesto carteles que decían: “Por fin Londres está preparada para Bruce Springsteen” y le pareció excesivo, así que arrancó los que pudo.

– Ía demasiado rápido.

– Sí, cuando volvió a EEUU, su manager insistía para que tocase en locales mayores y Bruce, cansado de aguantarle, revisó el contrato que había firmado con él. ¿Y qué pasó?

– Unha trampa -adivinó Israel.

– Había firmado sin leerse el contrato y descubrió que su representante se quedaba con el 75% de los royalties de los discos y además tenía los derechos de autor de las canciones.

– La hostia, pero como firma algo sen lelo?!

– Cosas de la juventud… Entonces decidió contratar a un abogado y demandarle, pero necesitaba dinero para pagarlo y eso suponía hacer el doble de conciertos y retrasar la grabación de su siguiente álbum. Y más o menos, hasta entonces, estaba trabajando para su enemigo.

De dcha. a izda. Big man, Bruce Springsteen y Stevie Van Zandt

– Joder

– El juez llegó a prohibirle entrar en un estudio hasta que no se resolviera el problema, pero cuanto más aumentaba el estrés de Bruce, más fuerza tenían sus actuaciones. Hasta salió una canción dedicada: “The Promise”. Así que también esto contribuyó a su éxito.

– Si, si… -afirmó curioso.

– Tardó más o menos un año y tuvo que pagarle mucho dinero, pero recuperó sus derechos de autor.

– Menos mal!

– Así que ya sabes, pese a todos los problemas, ahí estuvo, al pie del cañón. ¡¿Cómo no me va a gustar?!

– Graaande!

– Muuuy grande -le corrijo, mientras el cartel de la autopista nos anuncia la llegada a Gijón.

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