Etiquetas

, , , , , , ,

Annette Bening

Ésta es la actitud

Las fiestas navideñas ni me van ni me vienen. Bueno, sinceramente, no me gustan mucho. Los postres típicos que se sirven no los como, prescendiría de casi todas las reuniones familiares, no soporto el paripé de las cenas de empresa, el señor de la barba blanca y traje rojo me parece un hortera y ni que decir tiene que sé, como vosotros, que la mayoría de estilismos de fin de año avergonzarán a hijos y nietos en el futuro.

En realidad, lo único que me gusta de la Navidad son los Reyes Magos porque son unos señores con mucha presencia y elegantes que traen regalos. No creo que haya que añadir nada más. Cuando era pequeña siempre les escribía la típica carta pidiéndoles algunos juguetes que anunciaban en la tele y un disfraz para Carnaval. Sí, para lo que me conviene siempre fui muy previsora.

Y resulta que este año he decidido recuperar esa costumbre porque a pesar de que no dejo de escuchar que 2013 está siendo un desastre absoluto para muchos de los que me rodean, pues qué queréis que os diga, a mí me está encantando. Así que ahí va:

Queridos Reyes Magos,

Este año he sido muy buena. Diplomática no, pero buena sí. Me he portado bien con mi familia y amigos, así que espero que me traigáis todo lo que os pido.

Necesito volver a reírme a carcajadas, hasta la lágrima, debajo de una marquesina de Oporto esperando el tranvía mientras cae el diluvio universal y una de mis amigas ameniza la espera cantando por Manolo Escobar.

Quiero hornear galletas y llevarlas a la fiesta de inauguración de casas de amigas y que nos llamen la atención los vecinos amargados que no recuerdan lo que es correrse una juerga.

Me pido volver a gritar guapo al primer artista de la pista de turno que actúe en cualquier concierto durante el verano. Incluso vocear un “jóveno” a David de Hombres G. Porque lo es. Mucho más que la mayoría que está en la década de los 20.

Majestades, os agradecería que al menos una vez al año pongáis en mi vida personas que te la iluminan. Y que te regalan sin contar discos de tu cantante preferido con la portada diseñada por Andy Warhol. ¡Gracias una vez más! Tu sonrisa es luz.

Me gusta recibir llamadas de amigos que sin contar te sorprenden con una visita y te invitan a comer. Los mismos que te preguntan por tus amigas íntimas porque saben que son vitales para ti y que siempre responden al teléfono aunque los llames a las cuatro de la madrugada por la primera chorrada que se te pasa por la cabeza. Los que te recogen un domingo para ir al cine. Aquéllos que el día que te vieron llorar hasta la deshidratación te pidieron que pararas porque les rompías el corazón.

No imagino mejor comienzo de día de trabajo que amanecer en plena Ribeira Sacra el primer día de vendimia con las laderas escarpadas llenas de hormiguitas humanas en plena recolección mientras tú visitas piedras milenarias que servían para adoctrinar a los fieles iletrados. Para el año quiero más excursiones. Sobre todo si me acompaña mi madre, con la que es imposible no discutir porque nuestros caracteres son como el agua y el aceite. Supongo que lo mejor que hemos conseguido después de tanto tiempo es haber aprendido a tolerarnos y a hacernos compañía. Que no es poco.

Bendita tecnología la que me permite estar en contacto con mujeres hechas y derechas, inteligentes, ocurrentes y apasionadas. Las mismas que te abren los ojos a perspectivas distintas de las cosas y fomentan el intercambio de opiniones opuestas, haciendo uso siempre del sentido del humor. Por favor, os pido que no se me estropee el móvil ni el portátil.

Y por último, gracias por devolverme a una persona muy especial, dulce y delicada que acaba de aterrizar de golpe en un mundo muy cabrón que nos afea el día a día si le dejamos. Ni se os ocurra volver a separarla de mí. La ayudaré a que se preocupe por sí misma. En eso soy experta. Es la mitad de Amarene. Así que, en parte, es mi mitad.

P. D.

Al vino invito yo.

Anuncios